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jueves, mayo 25, 2006

Los por qué de José Pekerman*

La exclusión de Sergio Agüero, fue algo que no estaba en los pronósticos que había hecho con mis compañeros sobre los nominados de la Selección trasandina. El director técnico de la Albiceleste lo dejó fuera y cedió su lugar al ariete del Inter de Milán, Julio Ricardo Cruz.
Señor Pekerman: ¿por qué lo dejó fuera? ¿Es Julio Cruz más jugador que Agüero? Creo que esas fueron las preguntas que muchos hinchas se hicieron. Personalmente dudo que Julio Cruz pueda hacer lo que hizo Agûero con Independiente de Avellaneda durante todo el año. Ni el hincha más acérrimo de los negriazurri puede decir que el “Jardinero” es más que el “Kün”.
Pero por qué dejaron fuera de Alemania 2006 al heredero de Bochini, quizás Pekerman desee tener más opciones de un certero cabezazo, en caso de no poder hacer daño a ras de piso o tener un reemplazante en caso que se lesione Hernán Crespo, pero no fue esa una de las razones por las que Bielsa dejó fuera al “Conejo” Saviola de la cita del 2002, al que echaron mucho de menos frente a Inglaterra y Suecia en los partidos de la primera fase de esa Copa del Mundo y eso que albiceleste contaba con Gabriel Batistuta y el mismo “Valdanito” para atacar de frente y de cabeza.
Sin embargo, Pekerman dio otras razones: “El fútbol se juega como uno quiere, pero también hay que analizar como juega el rival. Nosotros sabemos como juega el Holanda, Serbia y Montenegro y Costa de Marfil”. Si es así, por qué no lo lleva, si los centrales de los rivales son todas unas bestias sin articulaciones como Touré del Arsenal, o Vidic central del Manchester United, que entrena su cintura con Cristiano Ronaldo, ¿pero hubiese dado con la magia de Agüero?
En fin, para José Néstor Pekerman el “Jardinero” Cruz fue la mejor opción, claro hay que dejar un par de cosas claras – no se si para bien o para mal – él fue el más regular entre los demás delanteros argentinos que peleaban por el cupo, pero aún así, insisto que Sergio Agüero fue mucho más constante que otro de los convocados como por ejemplo: Rodrigo Palacios y, a pesar de su edad, se echó encima e hizo jugar a Independiente de Avellaneda.
En fin el Agüero no jugará el Mundial Alemania 2006, pero siempre en cada cita de este tipo faltan los jugadores que marcaran la diferencia, o no se acuerdan el mencionado Saviola o mejor les recuerdo algunos nombres que se perderan esta cital: Fernando Morientes, Ludovic Giuly, Clarence Seedorf, Julio Baptista, entre otros.
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* José Miguel Guerrero, estudiante de periodismo de la UAH. Trabaja - por el momento - en Diario Siete.

Palabras de un sabio...

Se acaba mayo y se recuerda un aniversario más del nacimiento de uno de los mejores futbolistas europeos de la historia y también uno de los más grandes bebedores de todos los tiempos: George Best.
Nacido en mayo de 1946, es a siete meses de su muerte un ídolo del Manchester United, siendo el jugador más joven en consagrarse con el balón de oro a los 22 años, en 1968. Pero sin lugar a dudas una de sus mejores herencias más que sus jugadas, fueron sus frases.
Un homenaje y un placer una pequeña selección de éstas:
  • "Dicen que me he acostado con siete Miss Universo. No es verdad, fueron sólo cuatro. Con las otras tres, no fui a la cita".
  • "Hace años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo al Liverpool o acostarme con Miss Mundo iba a tener una difícil elección. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacer ambas cosas".
  • "No puede disparar con el pie izquierdo, no va bien de cabeza, defiende mal y no marca muchos goles. Aparte de eso, está bien". (Sobre David Beckham).
  • "Pelé ha dicho de mí que yo era el mejor futbolista del mundo. Es el mejor homenaje a mi vida".
  • "He gastado mucho dinero en bebidas, bellas mujeres y coches deportivos. El resto, lo desperdicié".
  • "Cada vez que entro en un sitio hay sesenta personas que quieren invitarme a beber, y yo no sé decir que no".
  • "Nunca salía por la mañana con la intención de emborracharme. Sólo sucedía".
  • "En 1969, dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los peores veinte minutos de mi vida".
  • "Una vez, decía a Gascoigne que su CI era inferior al número de su camiseta. Entonces me preguntó: ¿que es el CI? "
  • "No me llega ni a los cordones de la botella". (Sobre Paul Gascoigne).

miércoles, mayo 17, 2006

Pendejos*

Alexis Sánchez es un pendejo. Bueno para la pelota, talentoso como él solo, pero pendejo. Rodrigo Tapia es otro pendejo. Afortunado como nadie. Dueño de las condiciones propias de un insigne artillero, pero pendejo al fin y al cabo. Jorge Valdivia es otro. Por edad y comportamiento, su genio dentro de la cancha está emparentado con una capacidad sin igual de ganarse problemas gratis. Lo que se denomina un pendejo de tomo y lomo.
Así se les llama a los jóvenes: Pendejos. Comienzo ofreciendo las disculpas a quien le moleste el término. Pero en el argot coloquial, es la mejor forma, la más espontánea para referirse a quienes tienen pocos años de vida, poca experiencia y la proclive tendencia a tomar decisiones rápidas.
Algunos dicen que hay que proteger a los pendejos. Cuidarlos, guiarlos, cobijarlos hasta que alcancen la madurez suficiente. Enarbolan miles de casos de nóveles futbolistas que portaban la promesa de crack y terminaron sumidos en su propia leyenda. Los Rozental, Lobos, Tudor, Neira, Vega y cientos más. Están quienes habitan en la vereda contraria. Los que enumeran la misma cantidad de futbolistas a quienes el pronto debut les hizo bien. Caszely, Figueroa, Chamaco, Jiménez. Tan pródigos en talento que no había forma de contenerlos. Y claro, en el extranjero los jugadores no esperan. Antes de los 20 años ya están formados, jugando en el exterior, consagrados.
Todos tienen razón. Respuesta tan salomónica como real. Porque todos los casos son diferentes. Y es ahí donde radica el problema. Cuando se trata a los futbolistas como fórmulas matemáticas. Cuando se asegura que un ejemplo debe ser imitado, así nomás, por cualquier otro. ¿En qué se parecen Alexis Sánchez, Rodrigo Tapia, Jorge Valdivia o Sebastián Rozental? En nada pues. En nada.
Somos un país de futbolistas discretos. Siempre lo hemos sido. Vivimos de buenas generaciones. Puñados de jugadores que de tanto en tanto se aglutinan y nos regalan festejos. Pero no es una tendencia sostenida en el tiempo. Se empaña todo con el fugaz entusiasmo que no rinde frutos. Las alabanzas extremas. Las sobadas de lomo. Los compadrazgos eternos.
Pendejos. No es un pecado ni una virtud. Es una condición. Los pendejos tienen derechos. A equivocarse. A temer. A agrandarse. A soñar. A botar la esponja. A ser pendejos un rato. A la larga, el que es bueno llegará igual arriba. Así pasa en Chile. El recambio es un proceso natural. No se apura. Los talentosos llegan de todas formas, aunque sean pendejos.
Chile está lleno de tipos buenos para la pelota. Algunos llegan. Otros terminamos como periodistas deportivos. El talento que nos falta es, precisamente, aquel que no tienen quienes toman las decisiones de verdad. Esos no son pendejos. Son viejos. Pero actúan, casi siempre, como niños chicos.
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* Cristián Arcos, periodista de la Universidad de Chile. Su labor profesional la ha desempeñado siempre en el área deportiva, ha trabajado en El Mercurio, La Tercera y Chilevisión.

jueves, mayo 04, 2006

Culpable*

La culpa de todo es de Jorge Valdivia. Por correr toda la cancha y advertir, frente a una cámara de televisión, que el juez lo presionaba. Tiene la culpa por apilar rivales y eludirlos groseramente, resaltando la escasa habilidad de los zagueros. Obvio, cualquiera entiende que eso es una provocación. Es culpable por inventar jugadas más allá del molde y no definir arriba y cruzado, como todos. O casi todos. Y tiene culpa, que duda cabe, de festejar efusivamente los goles de su equipo, con actos tan virulentos como besarse la camiseta, alzar los brazos procazmente, incluso gritar y reírse cuando una obra está consumada.
La jugada la vimos todos. No entraré en detalles. Es probable, sumando y restando, que Jorge Valdivia haya sido bien expulsado por el juez Rubén Selman. El tipo lo aplaudió, corrió toda la cancha y le habló a la cámara.
Cada uno decidirá si es una ofensa o no. Yo creo que no. Pero el tema entra en el debate. Segunda amarilla. Fuera. Esa es la pelea chica.
¿Y la pelea grande? ¿Alguien está interesado en la pelea grande? Un jugador de fútbol denuncia que el árbitro de un partido lo va a expulsar. Y su vaticinio se cumple un minuto más tarde. ¿No vale la pena investigar el caso, seguir la pista, meter la nariz, husmear el dato? ¿No será necesario saber si efectivamente los jugadores son presionados por algunos jueces? ¿Es descartable una denuncia sólo porque proviene de un futbolista díscolo, pesado, arrogante, poco simpático y con antecedentes pésimos?
Jorge Valdivia instaló un tema. Un tema serio. Una posibilidad exquisita para abrir un debate. Para conocer aún más el reglamento. Para saber por qué muchas veces se van expulsados los buenos jugadores y los sucios no sólo siguen en cancha, sino que hacen alarde de su particular estilo. Tal vez después de la discusión llegamos a la conclusión que Rubén Selman tuvo toda la razón, que las acusaciones del volante de Colo Colo surgieron por la calentura del momento, que todo es mentira. Pero la confrontación de temas siempre es saludable. Nutre. Acumula conocimiento. Nos hace bien a todos. Protagonistas y testigos.
Hace no muchas semanas, Samuel Eto'o, estrella del Barcelona, detuvo un partido. Tomó la pelota y amenazó con marcharse. Tuvo que ser convencido por compañeros y contrincantes para volver a jugar. El camerunés no soportó más los insultos racistas que la parcialidad contraria le dedicaba. Y su gesto no sólo fue aplaudido por todos, sino que cambió el reglamento, la norma de disciplina para todo el continente. ¿Por qué lo logró? Porque tras el incidente, se dedicaron a la pelea grande, no a la pelea chica. Como para tenerlo en cuenta.
¿Valdivia fue bien expulsado? Seguramente ¿Debe enterrarse su denuncia?
Ojala no.
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* Cristián Arcos, periodista de la Universidad de Chile. Su labor profesional la ha desempeñado siempre en el área deportiva, ha trabajado en El Mercurio, La Tercera y Chilevisión.

Los especialistas y los otros*

Mi padre, un aficionado del fútbol, siempre me dice y me repite hasta el cansancio que penal cobrado-gol convertido. Otros en cambio dicen que es una lotería, un azar, cuestión de suerte. Ni lo uno ni lo otro, pues son varios los factores que juegan un gran valor a la hora de patear o atajar un lanzamiento desde los doce pasos.
Es toda una ceremonia que se comienza a vivir desde que el juez toca su silbato y sanciona la pena máxima. En las gradas la hinchada a favor rebota de alegría y júbilo; la en contra se lanza sin piedad sobre el árbitro. En la cancha, los reclamos de los infractores van y vienen desde los jugadores hasta el cuerpo técnico; los abrazos y festejos del cuadro beneficiado no se dejan esperar. La tensión crece y crece. El elegido por el DT para coronar el festejo y anotar comienza a relacionarse con “La gordita regalona”, la acaricia, la trata de buena forma y la prepara para darle con sutileza y convertir. El nerviosismo se apodera del jugador y de la hinchada.
Acá, en nuestro país tenemos a varios ejemplares de la especialidad, aquellos que dan la seguridad para decir la frase de mi padre, aquellos que aseguran un final feliz para la historia.
Entre estos tenemos al otrora capitán albo y ex técnico de Colo Colo, Jaime Pizarro, quien tuvo una impecable labor desde el punto penal dando la certeza que su tiro será gol. Cómo no mencionar a Patricio Mardones que gracias a sus lanzamientos penales la “U” logró el bicampeonato los años 1994 y 1995. El primero una infracción a Marcelo Salas en las alturas de El Salvador y el segundo, en el nacional frente a Deportes Temuco.

Otro de los doctorados en penales es “el cabezón” Espina quién llegó desde Argentina a ganarse un lugar en el corazón de los colocolinos. También tenemos a Leonardo Adrián Rodríguez quien arribó a Chile a mediados de los 90 para consagrarse con un título y con una semifinal en la Copa Libertadores de 1996 jugando por el conjunto azul. Unos años antes, a finales de los 80 y principios de los 90 recordamos a Mariano Puyol, delantero y capitán de la Universidad de Chile quien también daba seguridad al momento de patear. Uno que todavía está muy vigente es José Luis Sierra, quien, a parte del penal que se perdió en la Copa América de 1993 en Ecuador, el cual costó la eliminación de Chile del certamen, es uno que casi nunca falla. Por último, hacer una mención honrosa a dos talentos del fútbol criollo y por supuesto tiradores de penales: Marcelo Vega y Víctor Hugo Castañeda.
Estos son algunos representantes del grupo de los especialistas, a los que mi padre se refiere cuando lanza su aventurada premisa de que penal es gol. En estos hombres podemos confiar al momento de pararse frente al balón.
Sin embargo, existe otro grupo que por más que entrenen no logran la tranquilidad para poder convertir y celebrar. Quizás a estos se refieren los muchos que creen que un penal es igual que jugar el loto, pues se parecen, ya que después de tanto practicar, capaz que le achunten.
Me acuerdo una vez un penal lanzado por Sergio Bernabé Vargas, sí, el mismísimo “Superman azul”, fue en el arco sur del Estadio Nacional, frente a Unión Española. Vargas se colocó frente a la pelota y elevó cerca de 5 metros, de ahí en adelante nunca más lo ví lanzar un penal.
Por su parte, tenemos al otro protagonista de la historia, El arquero: En este grupo también existen los especialistas. Uno de ellos es Marcelo Ramírez, ex arquero del equipo popular quien se dio a conocer como ataja penales en “La Recopa” de 1992 donde su club obtuvo el título gracias a su actuación. En cambio, en el grupo de “los otros”, su mayor representante es José Daniel Morón quien nunca logró atajar un penal mientras vistió la camiseta de los albos, aunque de tanto insistir consiguió detener uno, cuando estaba en el ocaso de su carrera mientras defendía los colores de Palestino.
Así que no se trata de definir el penal como un asunto de suerte, como una lotería o bien como un gol convertido antes de ejecutar la acción, es mucho más que eso. Hay una preparación, pero no es la del simple entrenamiento, si no la que tienen los especialistas arraigadas en su sangre que se va perfeccionando, eso sí, día a día. Y esto va para jugadores de campo como para los arqueros.
PD: No olvidar a un clásico de los penales errados: Carlos Cazsely en el mundial de España 1982.
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* Carlos Alonso, estudiante de Periodismo de la UAH.

miércoles, mayo 03, 2006

Alexis Sánchez: ¿Tu quoque, fili? (¿Tu también, hijo mío?)*

Hace pocos días supimos de la infausta -si, infausta- noticia de que Alexis Sánchez, el pequeño artillero de Cobreloa, era vendido a un grupete de empresarios que lo pondrá, dicen ellos, en el Udinese de Italia. Mala cosa. El fútbol chileno y sus dirigentes no aprenden la lección de que vender en verde no trae sino consecuencias nefastas para jugadores y el fútbol en general. Ya pasó anteriormente en otros recordados casos, como el de Julio Gutiérrez (¿se acuerdan de Londrina 2000?), Mario Salgado y, por supuesto, el "rey" Mauricio Pinilla. Todos promesas. Todos con innegables condiciones. Y, no podía ser de otra manera, todos a la deriva.
Mientras Salgado y Gutiérrez deambulan por clubes mediocres y poco conocidos, (Albinoleffe, serie B italiana, e Indios de la segunda división mexicana, respectivamente) Pinilla es eterno banquero en el Racing de Santander español. Cuando se hizo conocido, el mal llamado "Pinigol" era comparado con Zamorano, Salas, Vieri y un buen número de espejos. Estaba llamado a ser el nuevo referente del fútbol nacional (qué frasecita más ingenua). Hizo algunos goles por la "U", no ganó ningún torneo, pero aún así fue convocado por Olmos a la selección y fue vendido al Inter (¡¡sí, al Inter!!) en una buena tajada. El Inter se convenció de que sus condiciones no eran las mejores y lo mandó al Chievo Verona, donde jugó harto y marcó poco. Los veroneses lo mandaron al Celta de Vigo, club en el que Pinilla se aburrió de carretear y sacar la vuelta. Otra vez poco juego y menos goles. Hoy lo tenemos vegetando a orillas del Cantábrico esperando coger un rebote y llamar la atención de LUN y Mauricio Israel.
Alexis Sánchez corre el riesgo de un futuro similar. Sánchez es, junto a Humberto Suazo, el delantero chileno de mayores condiciones surgido en el último tiempo. Pero aún no está terminada su enseñanza. No se ha lucido en ningún clásico, no ha jugado una Copa Libertadores, no ha sufrido aún el rigor de las patadas y golpes alevosos. Ha sido el único jugador rescatable de un Cobreloa venido en baja, y con apenas 17 años lo harán saltar de la soledad del desierto, del poco acoso periodístico y del regaloneo de los hinchas naranjas a la exigencia de Italia, al cosmopolitismo de la península... Al fútbol fuerte y, porque no, mal intencionado del Calcio.
Es probable que Sánchez, debido a su inmadurez, falta de roce y experiencia termine igual que otros que salen al exterior motivados con fama y éxito, pero que al poco tiempo los tenemos de vuelta (como Juan Francisco Viveros, Alonso Zúñiga o Waldo Ponce) o, simplemente, jugando en equipos de menor cuantía, lejos de la mínima exigencia y del nivel de selección. Confío en Sánchez, un jugador llamado a convertirse en una figura consular en el futuro del fútbol chileno, al igual que Jorge Valdivia, Matías Fernández, Eduardo Rubio y Manuel Iturra. Pero en estas condiciones, donde los dirigentes y empresarios sólo buscan el negocio, donde la prensa calla y bendice, y donde los socios e hinchas son cómplices con su silencio, es muy difícil aventurar un futuro de alegrías. Solo espero estar equivocado... aunque lo dudo.
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* Emilio Ugarte, Licenciado en Historia de la Universidad de Chile y estudiante de Periodismo de la UAH.