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jueves, mayo 04, 2006

Los especialistas y los otros*

Mi padre, un aficionado del fútbol, siempre me dice y me repite hasta el cansancio que penal cobrado-gol convertido. Otros en cambio dicen que es una lotería, un azar, cuestión de suerte. Ni lo uno ni lo otro, pues son varios los factores que juegan un gran valor a la hora de patear o atajar un lanzamiento desde los doce pasos.
Es toda una ceremonia que se comienza a vivir desde que el juez toca su silbato y sanciona la pena máxima. En las gradas la hinchada a favor rebota de alegría y júbilo; la en contra se lanza sin piedad sobre el árbitro. En la cancha, los reclamos de los infractores van y vienen desde los jugadores hasta el cuerpo técnico; los abrazos y festejos del cuadro beneficiado no se dejan esperar. La tensión crece y crece. El elegido por el DT para coronar el festejo y anotar comienza a relacionarse con “La gordita regalona”, la acaricia, la trata de buena forma y la prepara para darle con sutileza y convertir. El nerviosismo se apodera del jugador y de la hinchada.
Acá, en nuestro país tenemos a varios ejemplares de la especialidad, aquellos que dan la seguridad para decir la frase de mi padre, aquellos que aseguran un final feliz para la historia.
Entre estos tenemos al otrora capitán albo y ex técnico de Colo Colo, Jaime Pizarro, quien tuvo una impecable labor desde el punto penal dando la certeza que su tiro será gol. Cómo no mencionar a Patricio Mardones que gracias a sus lanzamientos penales la “U” logró el bicampeonato los años 1994 y 1995. El primero una infracción a Marcelo Salas en las alturas de El Salvador y el segundo, en el nacional frente a Deportes Temuco.

Otro de los doctorados en penales es “el cabezón” Espina quién llegó desde Argentina a ganarse un lugar en el corazón de los colocolinos. También tenemos a Leonardo Adrián Rodríguez quien arribó a Chile a mediados de los 90 para consagrarse con un título y con una semifinal en la Copa Libertadores de 1996 jugando por el conjunto azul. Unos años antes, a finales de los 80 y principios de los 90 recordamos a Mariano Puyol, delantero y capitán de la Universidad de Chile quien también daba seguridad al momento de patear. Uno que todavía está muy vigente es José Luis Sierra, quien, a parte del penal que se perdió en la Copa América de 1993 en Ecuador, el cual costó la eliminación de Chile del certamen, es uno que casi nunca falla. Por último, hacer una mención honrosa a dos talentos del fútbol criollo y por supuesto tiradores de penales: Marcelo Vega y Víctor Hugo Castañeda.
Estos son algunos representantes del grupo de los especialistas, a los que mi padre se refiere cuando lanza su aventurada premisa de que penal es gol. En estos hombres podemos confiar al momento de pararse frente al balón.
Sin embargo, existe otro grupo que por más que entrenen no logran la tranquilidad para poder convertir y celebrar. Quizás a estos se refieren los muchos que creen que un penal es igual que jugar el loto, pues se parecen, ya que después de tanto practicar, capaz que le achunten.
Me acuerdo una vez un penal lanzado por Sergio Bernabé Vargas, sí, el mismísimo “Superman azul”, fue en el arco sur del Estadio Nacional, frente a Unión Española. Vargas se colocó frente a la pelota y elevó cerca de 5 metros, de ahí en adelante nunca más lo ví lanzar un penal.
Por su parte, tenemos al otro protagonista de la historia, El arquero: En este grupo también existen los especialistas. Uno de ellos es Marcelo Ramírez, ex arquero del equipo popular quien se dio a conocer como ataja penales en “La Recopa” de 1992 donde su club obtuvo el título gracias a su actuación. En cambio, en el grupo de “los otros”, su mayor representante es José Daniel Morón quien nunca logró atajar un penal mientras vistió la camiseta de los albos, aunque de tanto insistir consiguió detener uno, cuando estaba en el ocaso de su carrera mientras defendía los colores de Palestino.
Así que no se trata de definir el penal como un asunto de suerte, como una lotería o bien como un gol convertido antes de ejecutar la acción, es mucho más que eso. Hay una preparación, pero no es la del simple entrenamiento, si no la que tienen los especialistas arraigadas en su sangre que se va perfeccionando, eso sí, día a día. Y esto va para jugadores de campo como para los arqueros.
PD: No olvidar a un clásico de los penales errados: Carlos Cazsely en el mundial de España 1982.
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* Carlos Alonso, estudiante de Periodismo de la UAH.

1 comentarios:

Rodrigo Del Real dijo...

Los penales no son ninguna lotería, es una prueba para q los grandes demuestren su jerarquía, sangre fría y seguridad. Hay jugadores que nos dan la confianza cuando se enfrentan a esta instancia, pero todos se equivocan alguna vez, hasta los grandes fallan en instancias clave: Diego en Italia 1990, Baggio en USA 1994, Caszely, el Coto, Román...

Entre los especialistas, esos q uno ya sabía q penal=gol, el q más me impresionó fue el Bíblico Toninho, no tomaba mucho vuelo, pateaba despacio, siempre a ras de suelo y SIEMPRE engañaba al portero, sólo Tomatín Rojas fue capaz de taparle un penal en la final de la Copa Chile 1994. Otro estilo tenía el Hueso Basay, similar a Pato Mardones, siempre el puntete violento al centro del arco, solo Superman Vargas lo notó y se quedó estático para taparle el penal en el clásico de 1997.

Respecto a los citados en la columna: recuerdo que Jaime Pizarro pasó por una racha de 3 penales perdidos en 1993 justo antes de partir a Argentinos Juniors; Marcelo Espina en realidad nunca fue el encargado de los penales en COLO COLO, tiró pocos; Rambo Ramírez se dio a conocer como ataja penales en 1992 en la Recopa y en la Supercopa contra Olimpia (donde a pesar de su gran actuación no pudo contra el más famoso de éstos: Sergio Javier Goycochea), pero después salvo el de 1995 a Carampangue Zambrano no atajó más e incluso de hizo famoso porque se adelantaba descaradamente unos 3 metros cuando le pateaban; y Morón tapó 4 penales en su carrera, por COLO COLO tapó un penal ante Barcelona en 1992 pero lamentablemente Rubén Insúa tomó el rebote y anotó.