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martes, agosto 25, 2009

SOLUCION GUARANI


La defensa corporativa de los históricos a Macnelly Torres fue notable. En las palabras de Barticciotto, Astengo, Vasconcellos y Espinoza se puede entrever un dejo de lástima hacia el mal momento del 10 albo, como si estuviéramos hablando de una persona con serios problemas de adaptación y al cual hay que ‘mimarlo’ constantemente (¿historia repetida con los conductores del albo?). Al respecto, los dos primeros, ex DTs de Colo Colo, sin duda tienen mucho que decir, lo que permite un análisis distinto del momento del equipo.

Haciendo memoria, hoy volvemos a foja cero en la serie de cuestionamientos que se hicieron a la llegada de Torres. En un comienzo, acompañaba a Cristóbal Jorquera en la creación, hasta que el clamor popular lo situó como un único enganche. Bartticcioto le dio en el gusto y el albo triunfó en el torneo de clausura anterior.

Sin embargo, el cálculo va en la senda de lo dicho por Astengo, y que no representa nada nuevo: “Es un habilitador, pero no un conductor”. Por ende, no es Matías Fernández ni Jorge Valdivia. No rompe líneas ni conductor, es un sólo habilitador.

¿Qué saca Macnelly con bajar a buscar pelotas, para ‘conducir’ al equipo si no lo logrará? ¿Por qué nos esmeramos para que arrastre marcas y driblee a 9 de los 11 contrarios? Al mismo tiempo, ¿por qué siempre es marcado de a dos, incluso hasta tres en todos los partidos?

El mal momento de Colo Colo no es de responsabilidad del colombiano, el tema es de un recambio generacional del que ni Hugo Tocalli, ni los dirigentes son culpables.

Hoy el cuadro albo no recupera la pelota, no anticipa y no copa el mediocampo, sobre todo el defensivo. Meléndez es sobrepasado en velocidad -en Rancagua,
Jorquera, Chuky González y Pupi Vásquez le dieron un toque- y Salcedo empezó con el pie ‘derecho’ este torneo, lo cual redundó en partidos tan malos como contra Audax o Santiago Morning.

Sobre Macnelly Torres, José Domingo Salcedo es vital en el andamiaje colocolino. Cuando el equipo jugaba correctamente, Sanhueza recuperaba atinadamente y soltaba la pelota como un 10 más, mientras que Kalule cubría sus espaldas de forma inteligente y con un gran sentido de espacio. El 10 sólo tenía que correr un par de metros y poner la pelota en el espacio.

Si no se mejora ese aspecto, sobre todo por Salcedo que es el encargado a oxigenar el mediocampo, les aseguro que no habrá Macnelly Torres por este año.

Y Tocalli lo adelantó para el partido contra la UC. Mientras, el público pide a Gerardo Cortes, el trasandino aseguró al guaraní en ese puesto. ¿Será por ratón? No lo creo.




Felipe Gianoni

Periodista

lunes, agosto 17, 2009

TRONCOS

"Pibe, vos no sos Caniggia, ni lo serás jamás”


Siempre termina dentro de la cancha con los 11 titulares. Le pueden traer al mejor jugador del planeta en su puesto, pero éste sucumbirá ante su regularidad y si no funciona, se cambiará de puesto.


El jugador tronco es una extraña criatura dentro de las canchas mundiales. En todos los equipos hay un ejemplar.


Ojo no lo confundan con el paquete, esa maldita creación de los representantes, el Tronco no se vende como un gran jugador. Él sabe que lo suyo es correr y tratar de aportar para el equipo con lo que mejor sabe hacer: sacrificio.


Entre la fauna de los troncos hay un solo aspecto que los diferencia: la trascendencia.


Hay algunos jugadores troncos que quedan en la historia de sus clubes, ganan títulos e incluso son los capitanes de sus planteles. Los menos pasan sin pena ni gloria, nadie reconoce el talento de este jugador, pero siempre, cada vez que los recuerdos se aparecen es el primero en entrar a la cancha.


El tronco mete y corre como pocos, entrega su camiseta sudada a más no poder, lo suyo es el sacrificio. Nunca se siente más que nadie, pero se sabe importante. Su trabajo es absolutamente silencioso. Si queda fuera de los titulares apoya igual y esa es, justamente la gran diferencia con quienes se creen Crack (sabemos que los cracks son seres descendidos directamente de la diestra del señor).


Quien aspira a ser crack grita a los cuatros vientos que “sin él, no juegan a nada”.

En cambio, el tronco callado espera su oportunidad. A él no le gustan los flashes y menos las modelos. Comúnmente, se les ve emparejados con chicas de bajo perfil igual que ellos.


Él es de esos jugadores queridos por los amantes del fútbol, pero de ese fútbol romántico, que respeta la máxima de la columna vertebral de los equipos, para rellenar los puestos con lo que dejó el anterior técnico.


El tronco sabe sus capacidades y nunca intentará hacer algo que no pueda hacer, él no pondrá en riesgo a su equipo. Aunque de vez en cuando se matriculan con goles y jugadas increíbles, que el más talentoso del equipo las quisiera.


A fin de cuentas, el tronco es el único jugador que no puede faltar en el equipo. Se puede tener un equipo solo de estrellas, pero ¿quién pondrá la cuota de humildad? Solo él… solo él.

JM

martes, agosto 11, 2009

CHAMACO


Un gran jugador de fútbol es medido por el talento que desplegó en la cancha y el talento que siguió entregando cuando ya dejó de vestir de corto, y eso hace la gran diferencia entre un crack y un buen jugador.

Francisco Chamaco Valdés fue un crack con todas sus letras. Hace 27 años que se retiró de las canchas y todavía de vez en cuando, se escuchan las historias de sus goles, sus pases al pie, sus tiros libres.

Con solo decir Chamaco se comenzaban a tejer las más grandiosas conversaciones y discusiones. Hoy, cuando ya dejó de lanzar pases de 40 metros, más historias escucharemos, más recuerdos aparecerán.

Como amante del fútbol no puedo pasar por alto, la muerte de Chamaco, uno de los mejores mediocampistas, de los mejores 8’ de la historia del fútbol chileno.

No lo vi jugar. Sí he visto alguno de sus 200 y tantos goles, y puedo detallar las veces que escuché de él. Como los viejos, en la cancha de tierra, contaban lo buen jugador que era Chamaco y que “ese que trajeron no le alcanza ni a los tobillos”.

No comparto esa frase de que “todo tiempo pasado fue mejor”, pero al parecer Chamaco logra un acuerdo nacional en torno a él.

El gran Chamaco, fue el mejor de su especie… esa especie que día a día desaparece de las canchas, ese jugador que trotando en el centro del campo desarmaba a las defensas más cerradas solo con un pelotazo… y eso se llama clase, talento, esa que tanto se extraña en estos tiempos.

JM