Hartos me preguntaron por qué no había escrito sobre el partido de Chile con Argentina. No quise, más que nada, porque pocas cosas se pueden decir de un partido perfecto, para qué volver a ensalzar lo que han dicho chilenos, argentinos y todos esos que vieron el partido, creo que está de más.
Recuperamos tres puntos, pero lo mejor que lo hicimos de forma increíble y sin dejar dudas. Le ganamos a Argentina, pero no sólo eso, sino que no tuvieron nada, pero nada que hacer ante el planteamiento de la selección.
He analizado los comentarios del otro lado de la cordillera y la mayoría apunta a Basile. Es verdad, llevan seis partidos sin ganar, pero también es cierto que Chile hizo, como pocas veces, lo que Bielsa quería.
Los tres del fondo, no dejaron espacio. Medel anticipó todo y se dió maña de ir al ataque, Contreras no dejó pasar a nadie por su lado. Ponce manejó los tiempos y salió jugando. Estrada demostró que la única posición que maneja es la de seis. Droguett dejó claro que quiere jugar en la selección y que tiene paciencia para esperar su oportunidad. Carmona jugará donde lo pongan, él por la Roja se mata. Fernández crece en partidos importantes, pero hay que mimarlo y eso ya lo notó Bielsa. Suazo, es un crá, a veces se divorcia del arco, pero la clase que tiene es la ideal para un jugador en su puesto, obliga siempre a pensar en él. Orellana y Beausejour hicieron mucho más que Mark González y Alexis Sánchez, pero eso no les asegura el puesto.
Cosas al cierre. Ganamos en el momento justo, antes había escrito que era necesario hacerle daño a Argentina para que los jugadores se ‘creyeran el cuento’. Si bien, perdimos con Ecuador en el peor partido de la era Bielsa, con los trasandinos nos recuperamos notablemente.
Ahora hay tres cosas que quedan dando vuelta:
1-.¿Cómo puede un equipo cambiar en tan sólo cuatro días?
2-. ¿Por qué no jugamos todos los partidos altiro, aprovechando el envión y tenemos que esperar hasta marzo para volver con la selección?
3-. Vieron el golazo completo, 13 o 14 toques de balón y la aceleración al final. Argentinos siguiendo el balón. El movimiento de Orellana que dejó a Heinze mirando al sudeste. BIELSA EN TODO SU ESPLENDOR.





