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viernes, agosto 17, 2007

LADRONES DE GOLES

Para un arquero no hay nada más bello que evitar un gol con la punta de los dedos. Romper la maldita fuerza de gravedad y suspenderte en el aire mientras de reojo ves la cara del delantero rogando a todos los dioses para que no la toques y en una milésima de segundo derrumbar sus sueños de gloria.
A veces el protagonista cambia y es el defensa quien ahoga el grito de miles de personas con alguna parte de su cuerpo.
Soy un abierto admirador de ese tipo de personajes que son capaces de hacer callar a todo el estadio con tan solo poner su cuerpo frente a la pelota. De hecho, yo soy uno de esos y he tenido la oportunidad de escuchar ese silencio y ver la mueca de dolor de los delanteros.
¡No hay momento más bello! Matar de un solo balazo el momento más hermoso del fútbol y tú recibir los aplausos que iban destinados a la figura ¡Robar el gol y de paso los aplausos! No hay nada mejor.
¿Se imaginan como se sintió Gordon Banks cuando le sacó el gol a Pelé en el 70’? Todos esperaban el gol de Pelé, pero el inglés hurtó de un solo movimiento los parabienes que ya estaban dirigidos para el carioca. Estoy seguro que Banks se rió del negro Pelé.
Claro, también nos toca bailar con la fea, es decir, marcar un autogol en nuestro afán de despejar y lo que es peor: un autogolazo. A todos nos toca, es parte del oficio, pero siempre tienes la balanza a tu favor, de lo contrario estás en el área equivocada y tu labor está en el ataque.
Somos los actores secundarios de la obra fútbol, pero por un momento nos adueñamos de la escena y nos reímos en la cara de los protagonistas y somos nosotros los que recibimos los aplausos.

Es probable que solo personas como yo recuerden a los grandes ladrones de goles, pero no saben lo que se pierden, no saben el placer que da sacar una pelota de la raya y ver las manos en la cabeza del delantero puteando su mala suerte… lo que no sabe el delantero es no fue su mala suerte, sino que nosotros nacemos con esa extraña cualidad de estar en el momento justo para desviar el gol.


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