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martes, julio 10, 2007

¿Qué pasó con las promesas Harold?*

Noviembre del 2006. Reinaldo Sánchez se defendía de las críticas a su gestión. El medio futbolero le encaraba las paupérrimas presentaciones de la selección nacional y el bajo nivel del campeonato. Todos querían un cambio radical.
En ese minuto, apareció la figura de un periodista, un profesional del fútbol, un empleado de la FIFA… un “caballero” del deporte rey. Su currículo registraba los diarios Crónica, La Nación y El Mercurio. Ligado a la Universidad Católica durante la primera década de los 90, donde se desempeñó como Gerente de Relaciones Públicas y de la Rama de Fútbol.
Asumió el 15 de enero. Y en su nueva oficina dejaba caer toda su “revolución”, que Chile iba a tener presencia internacional, iba a jugar con “grandes” equipos y se anunció la creación de la Dirección Técnica Nacional.
“Una planificación mucho más ordenada, un proyecto deportivo serio”, eso declaraba Mayne - Nicholls en su primer día al mando de la ANFP a La Cuarta. En La Nación expresaba: "En mi mandato se harán las cosas bien y de forma transparente... Insisto, a partir de este momento cambia todo y se deja de hablar del fútbol como un tema de escándalo. Le daremos a nuestro balompié el valor que merece", sentenciaba.
Sin embargo, luego de cinco meses, nada cambió a nivel internacional. Nelson Acosta siguió al mando del combinado nacional y los partidos preparatorios se jugaron con Cuba, Costa Rica, Jamaica y Argentina con su equipo B.
La Copa América
era la prueba de fuego. El gran evento para evaluar la diferencia entre las administraciones del insultado y despreciado Reinaldo Sánchez con el gentleman periodista de La Católica. El grupo era difícil: Brasil, México y Ecuador. Chile jugó pésimo, cuatro partidos, cuatro formaciones distintas. Qué se juega con tres en el fondo. No, mejor con cuatro decía el calvo entrenador. Nada estaba claro. Ni siquiera quién iba a ser el capitán. Allá en Puerto Ordaz los jugadores eligieron a Jorge Valdivia. Él, orgulloso decía que iba a estar a la altura de lo que significa esa responsabilidad, que sería el líder dentro de la cancha y fuera de ella.
El debut fue malo. Se salvó sólo gracias a que Ecuador regaló el partido y eso Chile lo aprovechó. Más los buenos cometidos de Lorca, Villanueva y el cambio de esquema de 4-4-2 a 3-5-2. El segundo encuentro fue contra Brasil. Nada que decir, se perdió con la selección más discreta de los últimos diez años. Prácticamente ganó el partido Robinho. Y por último, México un partido sin emoción ni ansias por ir a ganar. Ambos estaban clasificados. Misión cumplida.
Nelson Bonifacio ya estaba entre los ocho mejores. Eso lo ponía contento y como reflejo de su alegría decidió, en común acuerdo con el profesional del fútbol Harold, dar un par de horas libres a sus muchachos para que también celebraran. Así fue como pasó lo que usted ya conoce. “Escándalo protagonizado por seleccionados chilenos en Copa América”, se escribía en varios diarios de todo el mundo. Vargas, Contreras, Tello, Navia y, el capitán, Valdivia encabezaban esa triste escena. Que lo fue más aún cuando Brasil nos barrió inapelablemente por 6 a 1. Eso es lo verdaderamente inaceptable. Jugadores borrachos, mal educados y ordinarios no sirven.
Por eso te pregunto Harold ¿qué pasó con las promesas? Ahora es la oportunidad de enmendar rumbo. Despedir a Nelson Acosta de una buena vez y sancionar a esos jugadores. Y lograr así la anhelada revolución de la que hablabas en enero pasado… ¿o ya no te acuerdas?

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* Carlos Alonso, estudiante Periodismo UAH.

2 comentarios:

José Miguel dijo...

Ya se fue "por el bien del fútbol chileno".
Ahora nuevamente, Harold tiene la oportunidad de hacer una revolución, un cambio serio del fútbol nacional...
¿Tomará esta oportunidad?

carlos dijo...

Reafirmo la postura que escribí hace un tiempo. Ahora , producto de las volteretas que la ANFP se ha dado con el tema de la sub 20, creo que la inoperancia , mediocridad y ambigüedad que ha demostrado Mayne Nicholls nos hace pensar , como dijo Guarello en su columna , que el Anfp sólo cambio el color del pelo del presidente , nada más...