Subscribe:

jueves, mayo 14, 2009

EL SEGUNDO TIEMPO DE TOCALLI


Las últimas noticias de Hugo Tocalli fueron sobre su desvinculación de Vélez Sársfield en diciembre de 2008, quince días antes de la finalización de su contrato.

De algún modo la convocatoria de Vélez – un año antes - significó su primer llamado “a la cancha”.

No es demasiado fácil discernir, en el mundo del fútbol, las verdaderas distancias que separan un título de las performances y un nombre de un rendimiento.

El nombre de Hugo Tocalli surge como tentativa a partir de su trabajo secundando a José Pekerman en la época de oro de los multicampeones juveniles argentinos. Citado por el DT, Tocalli pudo hacer experiencia internacional en juveniles desde 1994 hasta llegar, siempre a la sombra de Pekerman, colaborando en el banco de Argentina en el mundial de Alemania 2006.

La misma y excepcional seguidilla de títulos mundiales juveniles que le abrió las puertas de la selección mayor argentina a José Pekerman, pudo derramar sus ecos y bondades al nombre de Hugo Tocalli que, entonces, tomó el cargo de director general de los juveniles argentinos.

Pero aquí es donde se complica la cuestión. Todavía se debate – y no creo que por mucho tiempo más – por qué los éxitos juveniles no se condicen con la selección mayor argentina siendo el semillero y la proyección inigualables en el mundo.

Un ejemplo del caso es el momento de Tocalli como director general de juveniles, cuando la selección sub 20, a cargo de Francisco Ferraro, siguió ganando el campeonato mundial (Holanda 2005).

Como si de inercia festiva se tratara, los juveniles argentinos continuaron llenando sus vitrinas con el título de 2007, único que tuvo a Tocalli en el banco de DT.

No podemos negar el trabajo de excelencia realizado por Pekerman y sus colaboradores (Tocalli incluido). Pero tampoco podemos negar que el semillero argentino (2º país exportador de jugadores del mundo) es demasiado particular y que allí van en combo los lauros conseguidos.

Tampoco podemos negar que la proyección juvenil – mayor no cumple con las expectativas generadas a través de aquellos éxitos y una de las razones fundamentales e increíblemente subestimada, es que un jugador de fútbol no madura – salvo excepciones - antes de los 23 años. Un ejemplo de la no proyección automática hacia los mayores es el mismo mundial argentino de 2006 en Alemania. No vamos a analizar aquí la cantidad y el calibre de errores cometidos en la gestión Pekerman sobre una selección que supo recibir aceitada y en perfecto funcionamiento de manos de Marcelo Bielsa. Los resultados quedaron a la vista.

Hasta su experiencia de selección, Hugo Tocalli sólo dirigió primeros equipos de la segunda categoría argentina (ascenso): Tigre, Quilmes y Sportivo Italiano, con suerte dispar.

Vélez Sársfield, institución tradicionalmente ordenada y prolija, lo convocó en 2008 tras su retiro inducido de la AFA, como para testear su condición, homenajear de algún modo su nacimiento en la profesión con las inferiores del club y, claramente, conseguir objetivos como campeonar o clasificar a las copas americanas.

Entonces Tocalli “salió a la cancha” por primera vez al frente de un equipo de primera división.

Fiel a su costumbre, el club le respetó el contrato que duró dos torneos cortos, en los que Vélez, bajo su dirección, ganó 16 partidos, empató 10 y perdió otros 10 (performance ordinaria en Vélez Sársfield), obteniendo una sumatoria que no alcanzó ninguno de los objetivos planteados para su gestión.

Pero saliendo de los números que también, como los nombres, suelen crear espejismos, debemos decir que Vélez no encontró una identidad de juego, no pudo hacerse fuerte ni de local ni de visitante y por ende, no consiguió una regularidad satisfactoria.

Armó sí una línea de 4 canterana con Díaz, Tobio, Torsiglieri y Papa que logró cierto funcionamiento pero que hoy, a pocos meses, fue ampliamente superada por la que armara el actual DT Ricardo Gareca.

En fin, digamos que la experiencia de Hugo Tocalli en Colo Colo, puede enfocarse como una segunda oportunidad en el fútbol grande, el segundo tiempo de un partido que aun no está perdido.

Calígula (LPND)

jueves, mayo 07, 2009

A cabezazos!!!!

Que cosa más bella es ganar un cabezazo. Saltar entre varios esa cabeza salvadora que expulsa el peligro de tú área o ser la cabeza que lleva el terror al rival. Si bien son distintas escenas la emoción es la misma. “Es como una cachetada”, me dijo una vez un amigo mientras discutíamos que era mejor hacer goles o defender con la cabeza, “da igual porque te la pegaron, la cuestión es que te la encajaron y listo”, decía. Y en realidad tiene razón.

La sensación de estar en el aire, suspendido por más tiempo que tu rival, manejando el tiempo y distancia para lograr sacarle centímetros de diferencia a tu rival es algo que no tiene comparación.

He tenido la suerte de ver expertos cabeceadores, jugadores profesionales, amateur y de verdad –que no son más que una mezcla de los dos anteriores– que eran verdaderas odas al cabezazo, tipos capaces de pegarle más fuerte a la pelota con el cráneo que con l
as piernas, como si tus cabezas tuvieran vida propia y una musculatura hiperdesarrollada.

De pendejo, sabiendo que mi estatura de poco serviría para jugar fútbol si no cabeceaba como la gente, practic
aba con una pelota de tenis. No sé cómo no termine con tortícolis o una lesión más grave, porque puta que era difícil darle a esa pelota. Era liviana y costaba darle dirección. En realidad era lo único con lo que podía practicar, si lo hacía con una pelotita de plástico, probablemente me sacara una vértebra o uno de esos huesos que están en el cuello y te afirman la columna. Esas pelotas pesaban menos que paquete de pañuelos desechables.

Con mis hermanos pasábamos la tarde entera tratando de darle dirección a la pelota en el patio. Horas enteras, tardes, semanas cabeceando pelotitas de tenis para cabecear como la gente y creo que lo logramos.

No seré Zamorano o Pelé, pero cuando juego me marcan al momento de atacar y los delanteros
enemigos se alejan de mí cuando esperan el corner o el tiro libre.

Me he topado con animales de casi dos metros que no son capaces de saltar, yo feliz, total me hago la América quitándoles balones, tres pasos atrás del gigante, calculo el salto y paf! De nada salgo, le quito el balón y de paso le dejo un cariñito por imbécil.

He visto
a tipos cabecear de maravillas, como también he visto a otros medios locos, capaces de poner el cráneo hasta para trancar. El último exponente de esta suicida categoría es el paraguayo José Domingo Salcedo. ¡Este guaraní se tira de cabeza a trancar la pelota! Yo me imagino al rival cuando ve la cabeza sudada de este volante lanzada sin aviso a los pies para quitarle la pelota. Menos mal que el Monumental tiene un pasto decente, no sé si hará la misma jugada el Luis Valenzuela Hermosilla o en la cancha de Defensa y Justicia.

En fin, muchos dicen que jugar con el pie es un talento, pero les aseguro que hacer algo similar con la cabeza es algo que pocos pueden, solo algunos temerarios y amantes del aire pueden describir la sensación de ser, al menos por dos segundos, el más grande, el más alto en una cancha de fútbol.

JM